Ya salté
Creo que todas las personas, en algún momento de nuestra vida, tenemos que tomar la decisión de si saltar o no.
Yo salté.
No de inmediato. Lo pensé mucho. Quiza demasiado. Pero al fin salte.
Todavía no termino de caer.
Estoy en ese instante infinito donde me siento caer, donde pienso que abajo me espera nada más que el frío suelo. Pero quizá hay un colchón de rosas esperándome. Lo sabré cuando termine de caer.
No quiero estrellarme la cara. No perdí tanto tiempo pensando mi respuesta y tomando la decisión de saltar para caer así.
Lo más terrible de estar acá es que aveces me dan ganas de volver. De volver a la orilla y no saltar. De volver y pensarlo un poco más. Creo que el miedo en este momento es mi compañero. Y creo que es lo más terrible. Porque sé, cuando se va, que en realidad no quiero volver. Quiero terminar de caer. Quiero ver que más hay. A veces siento que me detengo, en la caída. Que me quedo suspendida en el aire, y que todo a mi alrededor sigue. Yo sola estoy quieta. Incómoda. Quiero terminar de caer.
Quiero ver que más hay.
Yo ya salté
¿Y Ahora?